martes, 10 de marzo de 2009

La viuda de Nain


Saúl y Nabat llegaron a la aldea de Nain. Un centenar de pequeñas casas de adobe se agazapaban a los pies de un hermoso monte de verdes prados. Un riachuelo regaba fértiles campos de higueras y olivos. Saúl y Nabat debían entrevistarse con una viuda.

La mujer les recibió amablemente; esta mujer les contó:

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Deseaban conocer al que regresó de la muerte, hablar con él, tocarle... La anciana simplemente sonrió:

-Mi hijo ya no está conmigo.

Los dos jovenes preguntaron:

-¿Vive todavía?¿Donde está ahora?

La anciana respondió:

-Al día siguiente adiviné en los ojos de mi hijo que le pasaba algo. Así es que le dije: <>. Él me abrazó y se fue en busca de Jesús. Desde entonces comparte con los pobres la Vidaque recibió de Dios. Y yo soy feliz.

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